Y es en estas horas de sueño, ocio, televisión, música, pienso, pienso, pienso y no llego a ninguna conclusión clara, salvo extrañar cosas que nunca he tenido, y que dada la vergüenza salvadora en ocasiones, tampoco tendré.
Ganas. Deseo. Realidad.
No, realidad no. No pertenece al mundo engendrado. Solo a veces viene de visita, a veces en pequeños despertares al alba de tus ojos castaños, coronados con bellas pestañas de juego de niño.
Siguiendo la luna no llegaré lejos, tan lejos como se pueda llegar las cosas que dije no tienen sentido no puedo detenerme, ponerme a pensar.
Y en la imaginación nace La Lujuria (con mayúscula) mal disimulada, con lejanía tosca y burda. Ella no tiene ojos castaños, tampoco despierta al alba. Sus ojos son frívolos, verdes de mar gélido, sin corona, pero reina al fin. Reina de un cuento que no acaba, porque los cuentos de mala calidad son así.
Amados y amantes... Que se olvidan del amor. |
No hay nada en el universo, como los ojos de la persona que se ama.
porque en ellos, sólo en ellos, encuentras lo que nunca esperaste tener.
Te amo amiga de mi corazon mucho mucho
me gusto haberte visto ayer y reirnos un ratito!
TE ADORO MONGAAAAAAAA