...Y el fuego que nos quema, se llama amor del bueno. Entonces yo me quemo, y es por ti. Me miras a los ojos, me dices no te quiero tú sabes no te creo nada más... Será por ti, por mi.
Fingí ser quien mi cabeza dictó en ese momento. Era yo en mis zapatos voladores, intentando ser otra. Hablé con el corazón encerrado dentro de mi cerebro para que no conocieras la real dimensión del sentimiento que se entregaba en mis palabras, y en las lágrimas que no dejé asomar cuando vi tu cara haciendo muecas. No quise ser una adolescente otra vez y demostré una vez más que lo sigo siendo, porque mi edad cronológica no corresponde a la emocional, y mi desarrollo físico tampoco le acompaña y nunca lo hará.
El engaño es adictivo, y sabe parecido al amor. Tú me dices como siempre, quien de nada se arrepiente es más feliz.
Orgullo. Depende el contexto significará cosas distintas, pero frente a ti todos ellos son uno. Extrañamente las cosas no cambian a lo largo del tiempo, por mucho que todos los días lo diga y lo sienta. Las letras que brotan en este momento también lo sienten pero si se analiza críticamente, sabremos no es así, y que todas ellas tampoco lo sienten. Esa dicotomía que nos ha marcado siempre, por la que estamos unidos, la misma que nos separa y lo seguirá haciendo, porque el miedo impide que sea traspasada.
Me miras a los ojos, repites no te quiero. Te abrazo fuertemente contra mí... Será por tí, sera por mí.
Y en ese ir y venir entre el pensar y el sentir no perdemos, navegando en aguas inciertas y muchas veces peligrosamente dañinas, porque nunca nada será tan efectivo para mantener lo que sentimos vigente, que todo lo que hemos vivido hace ya muchos años. |
hola pues me ha gustado tu blog bonito diseño y muy buenos los post te djeo un beos cuidate